2.8.07

El primer día

Medianoche. Mi compañero está de viaje. Mi hijo de (casi) tres años acaba de dormirse. Esta ha sido una de las semanas más extrañas y plagadas de desaciertos de lós últimos años. También ha sido intensa en emociones, abrazos y reencuentros. Vino C. -a quién no veía hace siglos- y mi querido F. pasó un par de días en casa. Hasta hace media hora, no pensaba crear este blog, ni ningún blog, en realidad. Mi intención era leer los textos del taller, tomar mi té e ir a dormir. Pero hice clic en "haga clic aquí para crear su blog", como lanzando una botella al mar. O, más bien, hice clic como iniciando el ejercicio inconsciente de un diario que se empieza a escribir todavía dormido, con el lápiz en la mano. (sí, yo suelo escribir con lápiz). Necesito que alguien venga a rescatarme? No; en principio, se está bien en esta isla desierta. Así que vaya donde guste la botella flotante. F. dice que va a abrir un blog cuando vuelva a su pueblito de ruinas romanas. Lo hará bien y le hará bien, estoy segura. Pero esto -este clic mío- es otra cosa, solamente un barquito de papel a la deriva, fruto del ocio y la marea alta de mis hormonas, teniendo en cuenta el día del mes que es. Y, teniendo en cuenta también, que el primer título que se me ocurrió para el recién nacido blog es el de la novela que estoy escribiendo a paso de tortuga, también se me ocurre que haber hecho clio en "Haga clic aquí...", es un modo de inventarme un lector/a imaginario o no, parte del cyberespacio o la madretierra, quién sabe. (Ni siquiera sé qué viene después de darle enter a esta ventanita). Así es la vida. No sé qué viene después. Por el momento, empiezo, sin mucha preocupación por la forma o por el contenido: "Querido Blog..."

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ay! Con un simple clic, Dios creo el universo...