11.8.09

Ausencia

No hubo ni un solo día sin su nombre en estos años de olvido. Lo que alguna vez fue su abstracción, se fue convirtiendo en una ausencia maciza, cotidiana, parlante. Me habla desde un hueco ciego, como un ventrílocuo, y me dice qué hacer, cómo multiplicarme en la vida sin su mirada-espejo. De pronto me sorprendo preguntándome qué pensaría de tal o cual cosa, qué diría en equis situación, la cara que pondría si, el gesto, si no. Y lo veo, clarito, pasando por detrás de mi frente como una película. Sin embargo, su presencia no es. Es su fantasma el que me mueve a control remoto. Ni siquiera es el que es hoy (ignoro por completo su paradero, señas particulares o aficiones) ni el que fue ayer, que es historia. Lo se. Es inverosímil. Cómico. Inevitable. No lo amo ni volveré a amarlo. Pero cada día de mi vida, esa ausencia que lleva su nombre, se despierta conmigo y se enciende aquí, en el plexo solar, como un apéndice, un tumor. Como una antena.

8 comentarios:

sorjuana dijo...

Che, te van a echar de tu casa!

¿Y qué se te dio con este texto tan común y corriente? Para las maravillas que escribís, digo, como el anterior, el del parto, que es emocionante, tenso, vivo, y en el que estás inconfundiblemente vos, o mejor dicho, está tu inconfundible voz narrativa.

vesna kostelich dijo...

Bueno, gracias por la lectura y comentario, siempre bienvenido. Pero, qué le voy a hacer, esta también es mi voz... :)
Lo que no entiendo bien, ja ja, es eso de "echarme de casa"... Si es lo que pienso: no creo que un escritor deba impugnar o autocensurarse ningún tema, clima o argumento. Solo es eso: palabras, imágenes, motivos para escribir como cualquier otro. Pero admito que hay varias formas de verlo :)

sorjuana dijo...

Yo después de publicar "El imperio de Gansi-Gansi" no puedo hablar de autocensura, puf. Pero fue duro, porque sabía que publicar tiene otras consecuencias que escribir. Para no perder la libertad al escribir, siempre recomiendo en los talleres que escriban con contraseña de Word. Después, las decisiones editoriales (en papel o en blog o lo que sea) son asunto aparte. El maldito tema de la intimidad y lo autobiográfico. Para mí no tiene que haber temas prohibidos (es muy sano que no los haya), pero sí balanza cuando uno directa o indirectamente involucra a los afectos.

Pero mi comentario igual fue muy guaso: debí poner un post en el otro, el del parto, diciendo que me había encantado!

mario capasso dijo...

hola, Vesna, cómo estás,
mi antena me guió hasta tu lugar para encontrarme, después de un tiempo, con algún tramo de escritura, siempre cargada de significados, consistente y ambigua a la vez, está muy bien,

un abrazo,

Oscar dijo...

Entra a mi blog y vas aver La Casa de Gardel, te espero!!!
Saludos
Oscar de Bs As

fernanda dijo...

Conozco ese sentimiento! Te acordás de los sueños blancos que conté en el grupo? Sobreviene la pérdida y después uno se las arregla para compensarla de algún modo, "incorpora" la voz, la presencia. Qué me diría, qué pensaría de tal cosa... pasa con los muertos, (y la ausencia es una forma de muerte), se incorporan y de algún modo siguen hablando desde adentro.

Beso, F

vesna kostelich dijo...

Así es, así se siente... y tan instransferible, no? Hay una canción de Gieco, preciosa que lo describe perfecto, no se si la conocés /conocen:
"Vienen a visitarte de tanto en tanto /ellos solos, se anuncian /en un sueño liviano, juntan las manos / son los viejos amores que se aparecen /sin querer, de repente /aunque no los nombres".

vesna kostelich dijo...

Hola Mario! En qué anda usted? Espero poder disfrutar de la lectura de algún nuevo trabajo suyo; cosa que es siempre un placer.